Amor de Guadalupe
Por Joaquim Fonseca
Vuelvo a desearte, Guadalupe,
sos la imposible,
la que mis ojos no alcanzan.
Cuando me cansan las mujeres
- las de este mundo -
vuelvo a quererte
como sólo sé querer a ti.
Pongamos que me estés esperando,
cuando lo más cierto
es que no me esperes nunca.
Che, flaca, hoy te escribo
este sencillo poema
para decir “te extraño”
sin jamás haberte conocido.
La rosa de Borges es más real que tú,
se lo digo,
pero él no me hace caso
y en esta vida es mi único amigo.
Esperaba que fueras, Guadalupe,
mi única esperanza
y... me traicionaste
al momento en que elegiste
el otro lado del espejo.
De mi algo jamás podrás llevarte
¡Oh Guadalupe hermosa!
Quisiera regalarte tres mil rosas
con que perfumarías
el asombroso infierno tuyo,
pero no puedo darte nada
que un beso abstracto.

